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Casi como la oscuridad

No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio, y ese es el suicidio”.

– Albert Camus 

La obra de Marco García es un asunto de presencias, escalas y referencias, que demandan al espectador acciones concretas, como la proyección, la contemplación y la cohabitación con cada pieza. Esta exposición recapitulativa, más no cronológica, presenta la reflexión que el autor ha realizado durante varios años sobre las nociones de tradición y disciplina en el grabado.

Marco García, durante más de 15 años recorridos en la gráfica, muestra en esta ocasión una serie de preguntas que refieren a los límites conceptuales de su práctica y la disciplina. Su trabajo no es un ejercicio de estilo – que propicie la confusión entre conceptos banales, como “grafica expandida” y “grafica contemporánea”, que solo postergan la anquilosada tradición–, su obra es un ejercicio incisivo, para la transformación y el cuestionamiento del concepto que abarca lo gráfico, lo monocromo, la teatralidad del minimalismo y juicios de mayor elucubración.

En este sentido, la obra de Marco García es una sola, compuesta por 41 elementos de larga duración para esta exposición. Cada pieza articula diferentes preguntas y momentos sobre la tradición del grabado, como ¿cuál es el límite de éste?, ¿cuál es la importancia de la imagen frente a lo gráfico?, ¿cuál es la relevancia del soporte y la matriz de impresión?, ¿cuál es la relación entre la escala y su relación con el espacio?, entre otras.

En la visita podemos encontrar un sinnúmero de argumentos para descalificar la obra del artista, sobre todo si contrastamos su trabajo con la tradición del grabado anquilosado en la demagogia y los preceptos posrevolucionarios. Desde sus inicios Marco García es testarudo, debido a su habilidad dibujística, vulnera la doxa; la somete y la regresa a su condición de medio para el desarrollo de su proyecto y sus intereses.

Marco García es un criminal, cuya pièce de résistance es la idea de lo monumental, lo oscuro, lo ilegible, la reliquia. Es un perfecto ejemplo de Eróstrato, individuo que busca notoriedad por cualquier medio, aunque sea cometiendo un delito; cuanto más espectacular, mejor.



Víctor Noxpango, junio de 2017