loader

Textos de sala / 2017-2020

Spatium Nigrum

La magnificencia del negro como espacio y como atmosfera es una de las características peculiares de la producción gráfica más reciente del artista Marco García, quien ahora nos comparte como un conjunto de obra titulada Érebo aludiendo a la presencia de la oscuridad y las sombras de lugares insólitos innombrables que sólo él es capaz de recrear. Los lugares imaginarios y espacios ilimitados que aparecen y desaparecen nuevos y en decadencia, son una cita abordada de la obra literaria de Salvador Elizondo bajo la mirada de Marco García, influenciada por el minimalismo espacial de Richard Serra, incorpora en sus composiciones la presencia de bloques estructurales de planos negros para construir escenarios de gran escala y naturalezas muertas, conformadas por elementos orgánicos y objetos de manufactura humana dispuestos estratégicamente como remanentes protagónicos del mas sonoro silencio de sitios inhabitados que se vislumbran en una tácita reflexión de luz que surge de manera procesual en relieves que enuncian una gradación certera de finos tonos que revelan su omnipresencia morfológica.

Sus huecograbados son evidencias finas de pantallas de entramados que se superponen a la imagen de origen en el suceso fotográfico que en una edición digital persigue la fineza de una descripción puntual de dermis peculiares exorcizando la matriz para lograr los más rigurosos equilibrios de contraste. En su obra podemos advertir los procesos técnicos que el artista ha abrevado a lo largo de su experiencia como sobresaliente productor e impresor, para adaptarlos a sus intenciones por exaltar su sentir y reflexiones en torno a la estética del desgaste del hombre en la tierra y a la melancolía que detona la vacuidad y abandono que poseen los objetos en desuso.

Dentro de las exploraciones y practicas con la “gráfica expandida” Marco ha dispuesto para esta ocasión una pieza de gran formato con características peculiares provocando la participación activa del espectador en un continuo riesgo de perderse en un universo sórdido, fantasmal. Su obra es un núcleo de acciones que sintetizan con rigor y concentración expresiva la carga elocuente del más contundente mensaje que cita al romanticismo encarnado en el negro profundo espacial que nos absorbe y envuelve en la más excitante experiencia vivencial de nuestra memorable existencia.

Enhorabuena

Patricia Soriano

Xochimilco 09 de febrero 2020

Érebo, Tres ensayos sobre la gráfica y estampa.

Gran parte de la gráfica y en sí de muchos de los fundamentos que conocemos, están basados en dualidades que nos permiten ver entre líneas para entender cómo funciona el todo que da vida.

Dentro de muchas definiciones se decía que Érebo era el ígnoto lugar por donde pasaban los difuntos luego de morir, aunque también su significado esta orientado hacia la oscuridad o sombra; bien podría ser éste el destino final de aquellas almas, el lugar en donde se culmina la vida y se abraza la muerte. Es curioso cómo en concepciones más reales y aterrizadas al territorio, es el nombre del volcán más austral del mundo y es ahí donde se encuentran los fenómenos luminiscentes más extraordinarios; en este punto de nuestra tierra se encuentran Erebus, con su sombra acongojante, y la luz.

La gráfica con Marco, funciona igual que Érebo, a partir de ausencias; de la falta de un algo que construye la negritud, porque la estampa para él es un vestigio, una muestra de lo que sucedió cuando se estaba haciendo.

El negro total de esta exposición es fundamental para poder entender la profundidad interior que puede llegar a adquirir este color que, para Odilon Redon, ilustrador de Edgar Allan Poe, refiere a lo más esencial, al agente mismo del espíritu. Se requiere de volcar hacia dentro, en la inmensidad del espacio interior, para que resuenen los momentos que se capturan en estas estampas, la evocación de un suceso, el recuerdo de lo que fue la gráfica.

El grabado aquí ya no está, el acto efímero que tiene su producción nos deja reconocernos como espectadores en potencia de la gráfica que sucede fuera del tórculo, de la huella que avista el tiempo sobre el mundo. Érebo, Tres ensayos sobre la gráfica contiene ejemplos de la manera de hacer imágenes gráficas que no acatan las concepciones típicas que las definirían, como la reproductividad o el dibujo, son las estampas de acciones, de bloquear una placa de trovicel, romper una matriz o arrugar un grabado ya impreso.

La gráfica no nace de otras disciplinas, sucede aparte de ellas, de entenderla como un acto por sí solo, que se apoya de procesos técnicos pero lo que la hace crecer y desarrollarse es la inquietud por el proceso per se.

Sobre la gráfica se puede citar muchas investigaciones que favorecen la idea de que el grabado requiere de una cierta dominación técnica para construir imágenes, sacar tirajes y logar que cada copia sea lo más parecida posible y eso ha sido la visión que ha permanecido en gran parte como la definición del grabado; cuando lo interesante en toda disciplina creativa podría ser el poner en tela de juicio lo ya adscrito y formado para tratar de pensarla en lo más profundo, reinterpretarla y ver hasta donde se estira su definición.

Cuestionar es una necesidad para Marco, él quiere incitar al debate a través de las propuestas que aquí muestra, ser incómodo y llevar a lo nodal la discusión de las preconcepciones que se cree que definen a la gráfica; salir de la imagen y hablar en términos gráficos sobre la acción y remitir al espectador a la interpretación individual. Marco no dibuja bocetos previos para sus placas ya que, como él señala, no se trata de traducir el dibujo al grabado, si no de saber hablar el lenguaje.

Esta serie de ensayos captura tres momentos en los que sucede la gráfica, el quehacer sin necesidad de encasillarla en procesos convencionales, hacerlo de otras formas y proponer, con la intrascendencia temporal de los materiales, el voltear y ver otra posibilidad.

En esta exposición hay tiempos en los que son llevados los espectadores al fondo del volcán, a ese lugar de profunda oscuridad en los que se vislumbra el alto contraste; Marco lleva por lo menos 15 años pensando la gráfica; desde su primera etapa de reproducción de imágenes hasta su etapa actual en la que piensa el proceso, lo proyecta en la matriz, hace gráfica y nosotros vemos el suceso, la evocación de aquel momento.

Martha Muñoz Aristizabal / 2020

Casi como la oscuridad

 “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio,

y ese es el suicidio”.

– Albert Camus

La obra de Marco García es un asunto de presencias, escalas y referencias, que demandan al espectador acciones concretas, como la proyección, la contemplación y la cohabitación con cada pieza. Esta exposición recapitulativa, más no cronológica, presenta la reflexión que el autor ha realizado durante varios años sobre las nociones de tradición y disciplina en el grabado.

Marco García, durante más de 15 años recorridos en la gráfica, muestra en esta ocasión una serie de preguntas que refieren a los límites conceptuales de su práctica y la disciplina. Su trabajo no es un ejercicio de estilo – que propicie la confusión entre conceptos banales, como “grafica expandida” y “grafica contemporánea”, que solo postergan la anquilosada tradición–, su obra es un ejercicio incisivo, para la transformación y el cuestionamiento del concepto que abarca lo gráfico, lo monocromo, la teatralidad del minimalismo y juicios de mayor elucubración.

En este sentido, la obra de Marco García es una sola, compuesta por 41 elementos de larga duración para esta exposición. Cada pieza articula diferentes preguntas y momentos sobre la tradición del grabado, como ¿cuál es el límite de éste?, ¿cuál es la importancia de la imagen frente a lo gráfico?, ¿cuál es la relevancia del soporte y la matriz de impresión?, ¿cuál es la relación entre la escala y su relación con el espacio?, entre otras.

En la visita podemos encontrar un sinnúmero de argumentos para descalificar la obra del artista, sobre todo si contrastamos su trabajo con la tradición del grabado anquilosado en la demagogia y los preceptos posrevolucionarios. Desde sus inicios Marco García es testarudo, debido a su habilidad dibujística, vulnera la doxa; la somete y la regresa a su condición de medio para el desarrollo de su proyecto y sus intereses.

Marco García es un criminal, cuya pièce de résistance es la idea de lo monumental, lo oscuro, lo ilegible, la reliquia. Es un perfecto ejemplo de Eróstrato, individuo que busca notoriedad por cualquier medio, aunque sea cometiendo un delito; cuanto más espectacular, mejor.

Victor Noxpango

2017

Estigma



A veces nos encontramos con la gráfica que a través de metáforas reduce la distancia entre realidad y utopía, utilizando la imagen como un texto de inquietantes revelaciones. El peso de la técnica crea sombras que develan las cosas que la luz oculta y exhiben con descaro la profundidad de cuerpos que se funden en las sombras.

Dice Tanizaki “Aun sabiendo que solo son sombras insignificantes, experimentamos el sentimiento de que el aire en esos lugares encierra una espesura de silencio, que en esa oscuridad reina una serenidad eternamente inalterable”

Los Estigmas construidos en las placas, que como cicatrices dejan su huella en el papel son la forma visual de cuerpos que en el mundo se ocultan a la luz porque son difíciles de soportar con la mirada.

Norma Barragán

2017